Diario de una Rookie Vet
domingo, 22 de enero de 2012
viernes, 13 de enero de 2012
"1... 2... 3... PATATA!"
(después de adentrarnos durante unas cuantas entradas en lo más hondo, salgamos a lo superficial...)
Hoy es un de esos días que apuntar en tu biografía del Facebook, el día de que nos salga el grano reglamentario en el centro meridional de la cara y en la que, por más kg de antiojeras que te eches, parecerás un mapache heroinómano. Hoy es el día de la foto de nuestra orla!!!
Y a pesar de la sensación de americanada propia de instituto estadounidense que nos provoca ir todos con camisita blanca y corbata y usar un birrete americano en el Estado Español (todos nos avergonzamos del birrete español, esa es la verdad), el regusto final es de que esto se acaba... y de que son las cosas como estas las que recordarás cuando a miles de km de casa o en una ciudad a tan sólo unos pocos de aquí, mires a la pared y veas "Promoción 2012" sobre 150 cabezas sonrientes, jóvenes e ignorantes... antes de seguir con lo que sea que estemos haciendo dentro de unos años...
Más allá de la superficialidad de una foto, de lo absurdo de arreglarnos y peinarnos cuando no lo hemos hecho (como es mi caso) en 5 años de carrera para salir hermosos, queda ese sentimiento que por lo menos yo a veces echo en falta. La sensación de pertenecer a algo más grande que la propia unidad del estudiante de Veterinaria sentado como un desconocido en una biblioteca atestada de gente a la que no quiere conocer mientra se ahoga en un mar de papeles. El sentimiento de pertenencia y el instinto gregario se acentúan cuando los finales están cerca...
Un acto simbólico más que se tacha de un calendario al que cada vez le quedan menos días por descontar...
(y si, no os preocupeis, no sois los únicos que habeis salido mal... =D )
Y a pesar de la sensación de americanada propia de instituto estadounidense que nos provoca ir todos con camisita blanca y corbata y usar un birrete americano en el Estado Español (todos nos avergonzamos del birrete español, esa es la verdad), el regusto final es de que esto se acaba... y de que son las cosas como estas las que recordarás cuando a miles de km de casa o en una ciudad a tan sólo unos pocos de aquí, mires a la pared y veas "Promoción 2012" sobre 150 cabezas sonrientes, jóvenes e ignorantes... antes de seguir con lo que sea que estemos haciendo dentro de unos años...
Más allá de la superficialidad de una foto, de lo absurdo de arreglarnos y peinarnos cuando no lo hemos hecho (como es mi caso) en 5 años de carrera para salir hermosos, queda ese sentimiento que por lo menos yo a veces echo en falta. La sensación de pertenecer a algo más grande que la propia unidad del estudiante de Veterinaria sentado como un desconocido en una biblioteca atestada de gente a la que no quiere conocer mientra se ahoga en un mar de papeles. El sentimiento de pertenencia y el instinto gregario se acentúan cuando los finales están cerca...
Un acto simbólico más que se tacha de un calendario al que cada vez le quedan menos días por descontar...
(y si, no os preocupeis, no sois los únicos que habeis salido mal... =D )
jueves, 5 de enero de 2012
La muerte nos persigue...
Como todos los niños, tienes miedo a muchas cosas de pequeño. Y te haces grande, pero sigues temiendo algunas cosas.
No me da vergüenza decir que la muerte me da mucho miedo. Ese miedo desesperanzador que te hace plantearte si todo lo que haces de verdad merece la pena si un día todo hará catacroker y te quedarás en polvo. En esos momentos que requieren de todo tu esfuerzo y de toda la fe en que, de alguna manera, todo tiene que salir bien, pensar en que, de un momento a otro, todo deja de tener sentido te resta muchas fuerzas.
Siempre digo que las cosas que temes hay que estudiarlas y comprenderlas, y cuando entiendas como funcionan te dejarán de dar miedo. Eso no puede aplicarse en este caso...
La muerte me persigue... por dedicarme a lo que me dedico. A veces la muerte es horrible, y se lleva al paciente y, con él, días de tu vida, días en los que te has dedicado por completo a luchar en una batalla que no puedes ganar. A veces llega de repente, y no te da la oportunidad de luchar. Otras simplemente se extiende como una marea negra que deja todo en calma.
Siempre revindico las bondades y virtudes de la Medicina Veterinaria. Pero ahí va una de las más grandes y tristes verdades que existen acerca de nuestra praxis: la eutanasia es una gran parte de nuestro trabajo.
Alguien al que admiro profundamente (desde que he conseguido entender algunos de sus por qués) me dio una jeringuilla llena de ese liquido rosa: "... el 10% de tus pacientes van a ser bajas" y lo hice.
Ya no veo la eutanasia como sacrificar al pobre Rocky de 16 añitos, en los brazos de su dueña, tras una vida plácida y confortable, para evitarle sufrimiento. El sacrificio como medida de control de plagas, de enfermedades infecciosas y zoonóticas. El sacrificio como medida de sostenibilidad económica cuando el mantenimiento del animal no es rentable (V€t€rinaria). El sacrificio como fin de la utilidad productiva de un animal. El sacrificio como tratamiento.
Hace unos días llego a consulta una Pointer de 13 años. Tenía un bulto en la cadera derecha, se había extendido hace unos días. Llevaba sin comer unos 3 días, sin apenas levantarse. Posiblemente fuese una metástasis; estaba deshidratada y necesitaba fluidos. Necesitábamos unas Rx de tórax, pero no hicimos nada. "Quería que la sacrificasen". Sin más. Sin diagnóstico, sin tratamiento, sin nada.
No podemos cargar con los cuerpos a la espalda, porque ese peso no nos dejaría avanzar hacia delante.
Pero no estoy hecha para dejar de preguntarme porqué tengo que sacrificar a un animal sin haberme dejado la piel antes intentándolo. Aún sabiendo que no lo voy a conseguir. Es una especie de vehemencia estúpida que me conduce a dar vueltas en la cama pensando en que tengo un poder que no me gusta nada.
Quizás por eso sigo teniendo tanto miedo, porque no lo entiendo. Es algo impuesto desde niños. Nacemos y morimos. Pero yo todavía no he encontrado cuales son mis derechos y deberes para decidir el cuándo.
No me da vergüenza decir que la muerte me da mucho miedo. Ese miedo desesperanzador que te hace plantearte si todo lo que haces de verdad merece la pena si un día todo hará catacroker y te quedarás en polvo. En esos momentos que requieren de todo tu esfuerzo y de toda la fe en que, de alguna manera, todo tiene que salir bien, pensar en que, de un momento a otro, todo deja de tener sentido te resta muchas fuerzas.
Siempre digo que las cosas que temes hay que estudiarlas y comprenderlas, y cuando entiendas como funcionan te dejarán de dar miedo. Eso no puede aplicarse en este caso...
La muerte me persigue... por dedicarme a lo que me dedico. A veces la muerte es horrible, y se lleva al paciente y, con él, días de tu vida, días en los que te has dedicado por completo a luchar en una batalla que no puedes ganar. A veces llega de repente, y no te da la oportunidad de luchar. Otras simplemente se extiende como una marea negra que deja todo en calma.
Siempre revindico las bondades y virtudes de la Medicina Veterinaria. Pero ahí va una de las más grandes y tristes verdades que existen acerca de nuestra praxis: la eutanasia es una gran parte de nuestro trabajo.
Alguien al que admiro profundamente (desde que he conseguido entender algunos de sus por qués) me dio una jeringuilla llena de ese liquido rosa: "... el 10% de tus pacientes van a ser bajas" y lo hice.
Ya no veo la eutanasia como sacrificar al pobre Rocky de 16 añitos, en los brazos de su dueña, tras una vida plácida y confortable, para evitarle sufrimiento. El sacrificio como medida de control de plagas, de enfermedades infecciosas y zoonóticas. El sacrificio como medida de sostenibilidad económica cuando el mantenimiento del animal no es rentable (V€t€rinaria). El sacrificio como fin de la utilidad productiva de un animal. El sacrificio como tratamiento.
Hace unos días llego a consulta una Pointer de 13 años. Tenía un bulto en la cadera derecha, se había extendido hace unos días. Llevaba sin comer unos 3 días, sin apenas levantarse. Posiblemente fuese una metástasis; estaba deshidratada y necesitaba fluidos. Necesitábamos unas Rx de tórax, pero no hicimos nada. "Quería que la sacrificasen". Sin más. Sin diagnóstico, sin tratamiento, sin nada.
No podemos cargar con los cuerpos a la espalda, porque ese peso no nos dejaría avanzar hacia delante.
Pero no estoy hecha para dejar de preguntarme porqué tengo que sacrificar a un animal sin haberme dejado la piel antes intentándolo. Aún sabiendo que no lo voy a conseguir. Es una especie de vehemencia estúpida que me conduce a dar vueltas en la cama pensando en que tengo un poder que no me gusta nada.
Quizás por eso sigo teniendo tanto miedo, porque no lo entiendo. Es algo impuesto desde niños. Nacemos y morimos. Pero yo todavía no he encontrado cuales son mis derechos y deberes para decidir el cuándo.
sábado, 31 de diciembre de 2011
"A nosotros, los veterinarios, no enseñan todo lo referente al alma de los animales"
Hace mucho que quería escribir esto. Es de, como no, Mr. Herriot y su Todas las criaturas grandes y pequeñas:
- No tengo miedo - dijo. - Sé que me espera algo mucho mejor. Nunca tuve la menor duda - hubo un silencio entre nosotros, mientras ella seguía allí tumbada, alzados los ojos [...]. Luego volvió la cabeza de nuevo hacia mí.
- Sólo tengo un temor - y su expresión cambió repentinamente, como si se hubiera quitado una máscara. Una especie de terror brillaba en sus ojos, y su mano se aferró a la mía.
- Mis perros y mis gatos, señor Herriot. Me temo que no volveré a verlos cuando muera, y eso me preocupa. Verá, sé que me reuniré con mis padres y hermanos, pero... pero...
- Bien y, ¿por qué no con sus animales?
- Eso es - agitó la cabeza sobre la almohada y por primera vez vi lágrimas en sus mejillas -. Dicen que los animales no tienen alma.
- ¿Quién lo dice?
- Bueno, lo he leído, y sé que muchas personas religiosas así lo creen.
- Pues yo no lo creo - di unos golpecitos en aquella mano que aún se aferraba a la mía-. Si tener alma significa ser capaz de sentir amor, lealtad y gratitud, entonces los animales son mejores que muchos seres humanos. No tiene por qué preocuparse.
- Espero que tenga razón. A veces no duermo por la noche pensando en ello
- Sé que tengo razón, señorita Stubbs, y no discuta conmigo. A nosotros, los veterinarios, no enseñan todo lo referente al alma de los animales.
Ojalá fuese verdad y nos enseñasen todo lo referente al alma de los animales. Pero creo que es más hermoso cuando lo descubrimos por nosotros mismos.
¡Espero que el Año Nuevo os permita esforzaros en conseguir todo lo que deseáis!
- No tengo miedo - dijo. - Sé que me espera algo mucho mejor. Nunca tuve la menor duda - hubo un silencio entre nosotros, mientras ella seguía allí tumbada, alzados los ojos [...]. Luego volvió la cabeza de nuevo hacia mí.
- Sólo tengo un temor - y su expresión cambió repentinamente, como si se hubiera quitado una máscara. Una especie de terror brillaba en sus ojos, y su mano se aferró a la mía.
- Mis perros y mis gatos, señor Herriot. Me temo que no volveré a verlos cuando muera, y eso me preocupa. Verá, sé que me reuniré con mis padres y hermanos, pero... pero...
- Bien y, ¿por qué no con sus animales?
- Eso es - agitó la cabeza sobre la almohada y por primera vez vi lágrimas en sus mejillas -. Dicen que los animales no tienen alma.
- ¿Quién lo dice?
- Bueno, lo he leído, y sé que muchas personas religiosas así lo creen.
- Pues yo no lo creo - di unos golpecitos en aquella mano que aún se aferraba a la mía-. Si tener alma significa ser capaz de sentir amor, lealtad y gratitud, entonces los animales son mejores que muchos seres humanos. No tiene por qué preocuparse.
- Espero que tenga razón. A veces no duermo por la noche pensando en ello
- Sé que tengo razón, señorita Stubbs, y no discuta conmigo. A nosotros, los veterinarios, no enseñan todo lo referente al alma de los animales.
Ojalá fuese verdad y nos enseñasen todo lo referente al alma de los animales. Pero creo que es más hermoso cuando lo descubrimos por nosotros mismos.
¡Espero que el Año Nuevo os permita esforzaros en conseguir todo lo que deseáis!
lunes, 26 de diciembre de 2011
M€dicina V€t€rinaria
Me llevan los demonios cuando el dinero limita la praxis. La poca estima social que se nos tiene en parte es debido a que nosotros si cobramos el dinero que cuestan los tratamientos. Nosotros no podemos mandar pruebas con los ojos vendados, hasta que alguna nos chilla el diagnóstico. La anamnesis y la exploración física son una religión para el veterinario. Nuestro trabajo es mucho más "artesanal". No tenemos los medios porque los medios dependen del criterio, situación económica y valor que un dueño de a su animal. "Prefiero comer a tener perro" y eso me lo han dicho hace unos días. Y lo entiendo, pero no me deja de doler. Ese animal sigue siendo mi paciente.
El día que se nos valore tal y como merecemos sera el día que la vida animal este al mismo nivel que la humana. Eso nunca pasará. Lo dice el propio lema de la profesion (Higia pecoris, salus populis) El destinatiario final de todo mi trabajo y todo mi esfuerzo es la especie humana. Y eso no cambiará nunca.
Es reconfortante extrapolar mi trabajo a la humanidad cuando se trata de manejar colectividades.
Por eso en parte me voy a vacunar perros a 7000km de mi casa, no solo por ellos, si no por todos los niños que les rodean y que mueren de algo tan extraño para nosotros como la rabia. Ayudaré a más perros consiguiendo que se les incluya en la sociedad si dejan de ser un foco de muerte y enfermedad.
Es una de las muchas razones por las que soy veterinaria. Veterinario de pequeños animales no significa salvar a Rocky, a Flufy ni a Perla, solamente. Pero no deja de ser perturbador como el dinero sesga vidas que la ciencia ya puede salvar (bien sea de un solo animal, o de comunidades enteras)
Sara es una Rottweiler de 6 años, tiene un linfosarcoma. Sin tratamiento su esperanza de vida es de 1 mes.
Necesita un protocolo Wisconsin-Madison, que consta de 17 semanas de tratamiento. Necesita 5 fármacos distintos.
Toda la prednisona que necesita costará mas o menos 13 euros.
La ciclofosfamida no es tan cara, costará unos 5 euros.
La L-asparraginasa no se vende en España, cuesta 30 euros pero hay que encontrarla y pagar el envío.
La vincristina, en total, valdrá unos 65 euros.
La doxorrubicina es lo más costoso, para su peso (43kg) costará unos 130 euros.
Comprarle un año más de vida a Sara cuesta 250 euros. Puede que no funcione, y sean más... Puede que se obre el milagro y la esperanza de vida sea de dos años. Puede que Sara tenga suerte y sus dueños la traten. Puede que el veterinario que la atienda tenga la capacidad de darle valor a su vida hablando con sus propietarios.
Por poner un ejemplo, estas Navidades muchos niños tendrán debajo del árbol una Play Station 3, que cuesta unos 250€... Hablamos de un año de vida más por el mismo precio. Una eutanasia cuesta 55€. Con 250€ podemos vacunar a cientos de perros y salvar a parte de esas 2000 personas que mueren al año por mordeduras de animales infectados con rabia... Podemos limitar la pandemia de sarna que afecta a miles de perros y miles de niños.
Sea como sea, 250€ en Medicina Veterinaria tienen mucho más valor. Y la Veterinaria, por desgracia, no deja de ser una ciencia médica-económica. Y a mi no me gustan nada las cuentas...
El día que se nos valore tal y como merecemos sera el día que la vida animal este al mismo nivel que la humana. Eso nunca pasará. Lo dice el propio lema de la profesion (Higia pecoris, salus populis) El destinatiario final de todo mi trabajo y todo mi esfuerzo es la especie humana. Y eso no cambiará nunca.
Es reconfortante extrapolar mi trabajo a la humanidad cuando se trata de manejar colectividades.
Por eso en parte me voy a vacunar perros a 7000km de mi casa, no solo por ellos, si no por todos los niños que les rodean y que mueren de algo tan extraño para nosotros como la rabia. Ayudaré a más perros consiguiendo que se les incluya en la sociedad si dejan de ser un foco de muerte y enfermedad.
Es una de las muchas razones por las que soy veterinaria. Veterinario de pequeños animales no significa salvar a Rocky, a Flufy ni a Perla, solamente. Pero no deja de ser perturbador como el dinero sesga vidas que la ciencia ya puede salvar (bien sea de un solo animal, o de comunidades enteras)
Sara es una Rottweiler de 6 años, tiene un linfosarcoma. Sin tratamiento su esperanza de vida es de 1 mes.
Necesita un protocolo Wisconsin-Madison, que consta de 17 semanas de tratamiento. Necesita 5 fármacos distintos.
Toda la prednisona que necesita costará mas o menos 13 euros.
La ciclofosfamida no es tan cara, costará unos 5 euros.
La L-asparraginasa no se vende en España, cuesta 30 euros pero hay que encontrarla y pagar el envío.
La vincristina, en total, valdrá unos 65 euros.
La doxorrubicina es lo más costoso, para su peso (43kg) costará unos 130 euros.
Comprarle un año más de vida a Sara cuesta 250 euros. Puede que no funcione, y sean más... Puede que se obre el milagro y la esperanza de vida sea de dos años. Puede que Sara tenga suerte y sus dueños la traten. Puede que el veterinario que la atienda tenga la capacidad de darle valor a su vida hablando con sus propietarios.
Por poner un ejemplo, estas Navidades muchos niños tendrán debajo del árbol una Play Station 3, que cuesta unos 250€... Hablamos de un año de vida más por el mismo precio. Una eutanasia cuesta 55€. Con 250€ podemos vacunar a cientos de perros y salvar a parte de esas 2000 personas que mueren al año por mordeduras de animales infectados con rabia... Podemos limitar la pandemia de sarna que afecta a miles de perros y miles de niños.
Sea como sea, 250€ en Medicina Veterinaria tienen mucho más valor. Y la Veterinaria, por desgracia, no deja de ser una ciencia médica-económica. Y a mi no me gustan nada las cuentas...
viernes, 23 de diciembre de 2011
Vet-borrea
Hay cosas que tengo claras en esta vida.
Prefiero unas baskets a unos tacones. Nunca me arrepentiré de ninguno de mis tatuajes. La música de mi iPod no responderá a lógica alguna. Trabajaré siempre lo más duro que pueda. No hay nada que no pueda hacer. Quiero tener unos principios que sean de plomo. En mi espalda siempre habrá una mochila. Prefiero hacer las fotos a salir en ellas. Nunca dejaré de aprender. Todo el mundo tiene algo que enseñarme (sin que sea necesariamente bueno). Un veterinario nace y se va haciendo. Nadie es más que yo. Yo no soy más que nadie. Conozco a las personas hablado con ellas, no mirándolas. El esfuerzo es lo único que lleva al éxito. Reconocer que soy mediocre me permitirá dejar de serlo algún día. Las personas que se van no salen de mi vida. Los animales tienen alma. Prefiero quedarme sin voz por haber hablado que chillar y perderla después de habermelo callado todo. Me encanta escuchar sobre cosas que no se. Muchas personas tienen menos bondad que muchos animales. Prefiero que me abracen sin motivo a que lo hagan solo cuando lo necesito. Si me voy de aquí, volveré. Todo es una mierda cuando estás triste (entonces cambias de canción y levantas la cabeza). Hago lo que hago para poder estar orgullosa de mí misma. Solo pueden corregirme las personas que han vivido más que yo. Algún día tendré a alguien a quien corregir.
Se ha ido mucha gente de mi lado, dentro de poco me iré yo. Por primera vez en mucho tiempo no tengo prisa. Quiero disfrutar de estos últimos años en los que se me permite equivocarme. Es el momento de preguntar y escuchar. Si no lo hago ahora me arrepentiré toda la vida. Solo haré aquello que me merezca la pena, con las personas que merezcan la pena de verdad. Ahora me estoy dando cuenta de la suerte que tengo.
Hay cosas que no tengo nada claras y son muchas más. Pero no me preocupan ahora.
Prefiero unas baskets a unos tacones. Nunca me arrepentiré de ninguno de mis tatuajes. La música de mi iPod no responderá a lógica alguna. Trabajaré siempre lo más duro que pueda. No hay nada que no pueda hacer. Quiero tener unos principios que sean de plomo. En mi espalda siempre habrá una mochila. Prefiero hacer las fotos a salir en ellas. Nunca dejaré de aprender. Todo el mundo tiene algo que enseñarme (sin que sea necesariamente bueno). Un veterinario nace y se va haciendo. Nadie es más que yo. Yo no soy más que nadie. Conozco a las personas hablado con ellas, no mirándolas. El esfuerzo es lo único que lleva al éxito. Reconocer que soy mediocre me permitirá dejar de serlo algún día. Las personas que se van no salen de mi vida. Los animales tienen alma. Prefiero quedarme sin voz por haber hablado que chillar y perderla después de habermelo callado todo. Me encanta escuchar sobre cosas que no se. Muchas personas tienen menos bondad que muchos animales. Prefiero que me abracen sin motivo a que lo hagan solo cuando lo necesito. Si me voy de aquí, volveré. Todo es una mierda cuando estás triste (entonces cambias de canción y levantas la cabeza). Hago lo que hago para poder estar orgullosa de mí misma. Solo pueden corregirme las personas que han vivido más que yo. Algún día tendré a alguien a quien corregir.
Se ha ido mucha gente de mi lado, dentro de poco me iré yo. Por primera vez en mucho tiempo no tengo prisa. Quiero disfrutar de estos últimos años en los que se me permite equivocarme. Es el momento de preguntar y escuchar. Si no lo hago ahora me arrepentiré toda la vida. Solo haré aquello que me merezca la pena, con las personas que merezcan la pena de verdad. Ahora me estoy dando cuenta de la suerte que tengo.
Hay cosas que no tengo nada claras y son muchas más. Pero no me preocupan ahora.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Anyway
Antes solo seguíamos un caminito estrecho con mucha hierba mullida a los lados. No veíamos el final, porque había un sol enorme que no te dejaba ni si quiera intuirlo.
Lleva anocheciendo un tiempo.
Y ahora? Se supone que hemos dibujado un mapa pero se nos ha hecho de noche. Tenemos muchos senderos rodeados de agua delante de nosotros pero no son seguros para correr cuando te ves atrapado; hasta ahora sólo los vemos como caminos por los que perdernos aún más con una luz demasiado tenue. Hasta llegar a sumergirnos completamente en un silencio incómodo.
Y contar a dónde vas? Tu quieres ir por un camino que no conoces, y todos te dicen que ese camino no, que hay unos nuevos mucho mejor construidos, más cómodos... Si, no tienen vistas, pero puedes llegar antes y mas confortable. También están los que te dirán que creen que es esa ruta de ahí es la mejor, pero que ellos no han ido nunca. Pocos te enseñarán el camino que ellos eligieron para llegar. Muchos te dirán por donde debes ir sin ni si quiera saber ellos hacia donde te están indicando. Unos te dirán que corras. Otros que te entretengas porque no hay prisa. Unos que lleves una gran carga y otros que vayas sin nada, porque en el camino encontrarás lo que te hace falta.
Pero nadie va a acompañarte en tu camino. Y cuanto antes nos hayamos dado cuenta de eso, antes perderemos el miedo a dar el primer paso.
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